A vueltas con ‘The long tail’

Si no es por la blogosfera nunca me hubiera enterado de la existencia de este excelente artículo, The long tail. Si no es por los comentarios realizados por gente como Enrique, Julio o Francis Pisani, nadie en la red hispana hubiera sabido lo que en ese artículo se comentaba. Pero la verdad es que los bloggers (¿?) supuestamente seguimos sin tener influencia y, según la prensa tradicional no pintamos nada. Sin embargo, pienso en voz alta y me planteo porque ningun suplemento dominical traduce el artículo y demuestra las bondades y los beneficios que logran los buenos negocios que también se desarrollan en internet. Serviría para despejar la mente a los incrédulos y acercar esos conocimientos a los lectores no tecnológicos. Pero claro, a lo mejor es pedir peras al olmo.

Greatest Hits

Business Evolutionist vuelve a hacerse eco sobre algo que ya comentamos aquí y que también ha comentado Pablo: aprovechar las oportunidades de tener varias entradas escritas seleccionando las que uno piensa que pueden interesarles a nuevos lectores. En este caso catalogan la selección como ‘Greatest Hits’, e incluso se nos compara con artistas con voz propia. Esto último la verdad es que me ha encantado.



Una idea: Los Greatest Hits de la blogosfera. Y a todo esto, ¿qué pensarán los medios tradicionales?

Siempre el talento

La radio tiene que evolucionar, porque la misma tecnología avanza y aparecen nuevos formatos para distribuirse, como se explica en esta entrada de Radio Marketing Nexus. No obstante, por mucha evolución de los medios, conviene no olvidar al factor humano que es el que se encuentra siempre detrás de todo éxito, como indica Mark Ramsey en esa entrada:



«There would be no Soprano’s without David Chase. There would be no Sex and the City without Darren Star. There would be no Jerry Seinfeld Show without Jerry Seinfeld. If we as an industry don’t open the doors to talent, recognize talent, nurture, respect, support, protect, and reward talent, then Radio will have left its best days behind. We will become The History Channel and some other medium will be HBO.»



[vía Brand Autopsy]

Nosotros, los nuevos medios

Vía Blogpocket llegó a este artículo, El poder de las bitácoras, que es una soberbia respuesta, y de lectura recomendada, al Pecados blogosféricos que ha escrito lo que aquí denominamos medios tradicionales. Se nos acusa de no tener influencia, de padecer de ombliguismo y ser un fenómeno sobrevalorado, y entonces mi pregunta es la siguiente: ¿a cuenta de qué viene este artículo? No será que los medios tradicionales ya tienen miedo de eso que denominan fenómeno sobrevalorado. Y si no llamamos la atención, ¿por qué el autor de pecados originales sigue lo que se lee en la blogosfera? (que no es mi caso). Que sigan a lo suyo y con la venda en los ojos, que luego se preguntarán porque les hacen menos caso y cada vez más gente se pasa a la blogosfera. ¿No se defendía que las noticias, la mayoría de las veces, las creamos los propios lectores? Entonces, ¿de qué se supone escribe un blogger? Que piensen lo que quieran. Que sigan sin valorarnos y sin tomarnos en cuenta, que nosotros tenemos la libertad de seguir diciendo lo que pensamos, sin que nadie nos indique qué tenemos que escribir. Opinar es libre, aunque hables de innovación, sólo tengas 15 lectores y eso suponga no merecer la atención de los medios. Por mi parte, ¡qué me quiten lo bailao!

Lo bélico y la innovación

El Sr. Martinez habla sobre innovación en esta entrada, La innovación, la guerra, la empresa y el futuro de la voz, en su blog Estratega. Allí nos dice que «muchas innovaciones tecnológicas deben primero lograr su desarrollo, filtrado y prueba en un entorno competitivo (empresarial o bélico) antes de tener éxito, para adoptar una ‘fórmula ganadora’ lo bastante robusta para alcanzar el mercado general.» Y la verdad que un banco de pruebas más exigente que el bélico no creo que exista. La innovación llevada a su extremo y en el caso que nos atañe el germen de la revolución tecnológica. Habrá que seguir con atención lo que vaya opinando el Sr. Martinez.