El futuro de los libros

Hay escritores que le tienen miedo a Internet, por lo que puede significar en la reducción en el número de los ejemplares que logren vender de sus obras. Pero por publicar en Internet sus obras, ¿venderían menos? ¿O serían más conocidos?

Cory Doctorow pone su ejemplo de cómo le han ido las ventas por atreverse a publicar en Internet y vender ebooks.

«There’s no empirical way to prove that giving away books sells more books–but I’ve done this with three novels and a short story collection (and I’ll be doing it with two more novels and another collection in the next year), and my books have consistently outperformed my publisher’s expectations. Comparing their sales to the numbers provided by colleagues suggests that they perform somewhat better than other books from similar writers at similar stages in their careers. But short of going back in time and re-releasing the same books under the same circumstances without the free e-book program, there’s no way to be sure.»

Es muy simple: reducción de costes de distribución, facilidad para llegar a más gente y que funcione mejor el boca a boca. Y la ecuación se cierra con el dato de que el número de ediciones de los libros crece, nunca se reduce. Hay que quitarse de una vez por todas la venda de los ojos, escuchando a las voces expertas.

Acercando al público ‘la larga cola’

Publican en El País de los Negocios, un artículo sobre la larga cola, fenómeno comentado por varios expertos , y que sirve para explicarles a los lectores del periódico que es esa larga cola de la que habla Chris Anderson en su blog, The Long Tail.

«En una era sin las restricciones de las estanterías físicas y otros cuellos de botella de la distribución, los bienes y servicios dirigidos a pocos clientes potenciales pueden ser económicamente atractivos. Cuando a los consumidores se les ofrece una elección infinita se revela la verdadera cara de la demanda. Y resulta que se concentra menos en los productos estrella de lo que creíamos. La gente gravita hacia nichos pequeños porque satisfacen mejor sus intereses reales.»

Para que ahora la gente no se sorprenda de que existe algo más que los hits.

La guerra del fútbol: la economía comercial frente a la economía del compartir

Desde que Google anunció la compra de Youtube, le han empezado a llover las reclamaciones a Google. Todo a cuenta del copyright y los derechos de imagen. Pero el problema le ha venido del mundo del deporte, que no acepta que los usuarios cuelguen los resúmenes de los partidos en los servicios de vídeos de internet.

A cuenta de esto, nos encontramos con la dicotomía: legalidad frente a frescura. Y es un asunto importante. Los dueños, en vez de pensar en cómo utilizar el nuevo medio que se les ha presentado y ver formas nuevas de distribuir contenidos, dígase resúmenes de los partidos, van directamente, igual que hizo la industria discográfica, a atacar a los usuarios, que son los que están demandando nuevas formas de disponer los contenidos (cuando quiero, como quiero y donde quiero).

Quizá el problema esté en lo que comentaba en una clarificadora entrada Lawrence Lessig: On the economies of culture. Nos encontramos en la época de la Second economy o Sharing economy frente a la tradicional Commercial economy. Y en la forma como estas dos economías se entiendan, darán solución al problema. Enfrentarse a lo que están queriendo los usuarios, por muy dueños de los derechos de autor que sean las televisiones, es dar la espalda a donde va el futuro negocio. Por que aquí viene mi pregunta: si las televisiones emiten los resúmenes de los partidos y yo decido grabarlo, y no sólo eso, decido colgarlo en un servicio de vídeos de internet porque me es más cómodo mantenerlo, no hago uso comercial de ello y decido compartirlo con mis amigos, ¿estoy cometiendo un delito? ¿Lo está haciendo el servicio de vídeos? ¿Por qué tengo que pagar en internet algo que veo gratis por la tele? Será cuestión de aprender a usar correctamente los permisos (¿creative commons?).

Dará que hablar, y sobre todo el futuro de los derechos de distribución de imágenes por internet de los resúmenes de las jornadas (muy abandonado en España, sino es por el empeño de los propios usuarios en subir las imágenes). El fútbol es un filón en la red, y en vez de cobrar por descargar contenidos, bastaría con introducir publicidad, y aquí google tiene mucho que decir, y las empresas mucho que aprender. Volviendo al punto de arranque de todo: conversar, opinar, compartir. Es muy sencillo, ¿no?

[Más información | Periodistas 21: el fútbol no es personal]

La red de blogs de Business 2.0

Ya anunció Erick Schonfeld el interés de los editores de Business 2.0 de crear una red de blogs que aprovechase el formato y la capacidad publicitaria que les daba la propia revista. Sus palabras eran muy claras:

I think they are the brand. Business 2.0 magazine is the totality of our collaboration. It’s me picking people to come work here who I think better enable us to fulfill our mission.

There’s no reason why my people can’t do that digitally as well as in print. I trust each one of them to represent us. These blogs could strengthen our brand and allow everyone at the magazine to live the very ideas that we preach in print.

We’re doing something that is novel for Time Inc. Our bloggers will be directly remunerated on the basis of their traffic. They’ll be paid a modest CPM. Time Inc. will sell advertising on the individual blogs. So the bloggers will get to participate in the revenue they generate.

Pues ya se ha hecho realidad la red de blogs de Business 2.0, que lleva el nombre de Business 2.0 Beta. Como diría áquel: suma y sigue.