Los miedos de El Pais con Internet

Soy lector de El País, lo reconozco, del periódico en papel, y la verdad es que no puedo pasar ni un día sin tocar sus hojas, la costumbre y esas cosas. Sin embargo, en los últimos días, entiendo desde que le han visto las orejas al lobo, se han ido publicando artículos atacando a Internet, más bien al uso que hacemos de él, y al apogeo de las herramientas sociales. Se publicó hace poco un artículo de Juan Luis Cebrián, que tengo que leer con calma, pero del que prometo hablar, que en cierta forma hería mi inteligencia… pero a lo que iba, hace unos días publicaron el siguiente artículo: ‘¿Debemos fiarnos de la Wikipedia?


El titular y la pregunta es capciosa. Hay tantas cosas de las que no podemos fiarnos… Saco del mismo artículo la definición que han tomado de la Wikipedia:

(…) nació con el objetivo de “distribuir gratuitamente la totalidad del saber mundial a cada persona del planeta en el idioma que ésta elija, bajo una licencia libre que permite modificarlo, adaptarlo, reutilizarlo y redistribuirlo libremente”. Es decir, la democratización del conocimiento, un fin muy romántico que encabeza una lista de pros que continúa así: es gratis, rápida, se puede corregir en el acto, tiene capacidad infinita y es una útil herramienta educativa (¡el conocimiento también eres tú!).

Por lo visto, y es en lo que ahonda el artículo, existen menos pros que contras para tener en cuenta el servicio que nos da la Wikipedia. Algunos siguen pensando con la mentalidad de ayer, con el poder de la sabiduría en manos de unos pocos, como si el hecho de no haber llegado a ser sabio conocido, no te permitiera dar tus opiniones y mostrar tus conocimientos. La virtud de las herramientas sociales en Internet, permiten que el conocimiento, y gracias a los voluntarios, que nos trae la Wikipedia, esté vivo, actualizado, sin el estancamiento propio de las enciclopedias del ayer.

Al final, todo se resume al uso que le demos a las cosas, pero preguntarnos la utilidad de algo y su fiabilidad, me preocupa. Siempre termina pasando lo mismo. Nos quejamos porque existe, en vez de congratularnos. El problema sería si la Wikipedia no existiese. ¿Qué haríamos? ¿Qué habría sido del saber? ¿En poder de quién estaría ahora? Desde luego, no de los usuarioas, para bien de medios como El País. Esa es la pregunta que se debería hacer, ¿cómo sería un mundo sin la Wikipedia? Y ahí sólo veo signos preocupantes.