Un emprendedor necesita de un innovador, como un innovador necesita de un emprendedor, y no siempre se dará el caso de que las dos categorías coincidan en la misma persona. Uno crea y el otro ejecuta, y no hay innovación sin estos pasos. Esto viene a cuento porque leyendo a Antonio Fumero, llegó a dos entradas de Rubén, ‘La necesidad de formar emprendedores en España‘, ideas hay pero no sabemos por donde empezar (la dicotomía que hablaba al principio de la entrada), y ‘La pasta quiere volver a las NTT‘, que con tres pinceladas Rubén demuestra que dinero hay para aquel que lleve su idea (innovador) y tenga el valor de ejecutarla (emprendedor).
Todo esto lo uno a lo que escribía este fin de semana Alex Rovira en EP(S), ‘El riesgo es no arriesgarse‘, y que está plagado de buenos ejemplos. Quizá esa sea la cuestión. El miedo a correr el riesgo y luego fracasar. Dichosa mentalidad española del más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer, por no tener esa figura paterna (mentor) que te informe en tus primeros pasos. Del error siempre se aprende, que dirían los americanos.
