¿Quieres contratarme? Lee mi blog

Alguna que otra vez había estado meditando la idea de escribir un blog indicando cuál es mi situación laboral: Ahora mismo estoy libre de toda atadura profesional, es decir, estoy en el paro. Creo que a lo largo de estos cuatro meses de blog lo he dejado caer alguna vez, pero después de leer la última entrada de Albert, estupendo ejemplo de como un blog puede potenciar la carrera profesional, donde a través de un post de Rodrigo Sepúlveda, se hace eco de la situación de Russell Beattie un conocido blogger que ha decidido dejar su trabajo y a través de su blog ponerse en el mercado.



Así que siguiendo el ejemplo de Russell Beattie, que no es de los primeros que lo hace, ya lo hizo otro conocido blogger como Jon Strande en su blog, y por cierto en poco tiempo encontró trabajo, no me parece ya tan mala idea promocionarme comentando en mi blog que yo también me encuentro en el mercado, y más ahora cuando, o eso pienso, a través de este blog temático y de mis entradas, he logrado establecer una línea de pensamiento o de lo que puedo dar de sí, claro que eso pasa porque alguien piense que merece la pena darme una oportunidad.



Y parte tiene de culpa esto otro que dice Albert en uno de los comentarios a su propia entrada con respecto a Rusell Beattie y el hecho de haberse atrevido a escribir un blog: «En el fondo permite conocerlo mejor, y ver para que tipo de puestos servirá y para que puestos no. Estoy seguro que hay muchos contratadores que correrán el riesgo de tener una persona así por lo que les puede aportar de positivo e innovador.» Algo que abunda más en esto otro dicho por Martin Scorsese: «Siempre va a haber quien quiera decir algo y va a conseguir decirlo. Nosotros lo hicimos en Taxi driver y son los jóvenes los que conseguirán romper las barreras también hoy».

Pues eso, a ver si consigo romper las barreras yo también.



UPDATE: Si quieres tener una visión de dónde trabajé y qué hice, pincha aquí.

Farenheit Firefox: un millón de descargas

Esto afecta de lleno a la innovación: la nueva versión de Firefox consigue un millón de descargas en cien horas, anuncia Libertad Digital en su sección de internet, demostrando que la ‘innovación abierta’, que promueven los defensores de open source, es una de las maneras más eficientes de gestionar la innovación. Y no sólo queda ahí la noticia, sino que se espera que en 10 días se hayan descargado 2 millones de navegadores. En su weblog, spread firefox, encontrareis más noticias donde se hacen eco de este éxito. Del mismo modo, innovar es buscar una forma original de que hablen de uno utilizando la herramienta de marketing más importante que existe en la actualidad: el boca a boca de los blogs (por ese motivo he colgado el banner para descargarse firefox abajo a la derecha).

Las ideas gratuitas de los clientes

Muchas veces los directivos de las empresas deberían plantearse de donde proceden las mejores ideas para sus empresas, aquellas que a la larga permiten que su empresa innove. Unas veces las mejores ideas pueden provenir de sus propios empleados, como maravillosamente explica esa pequeña joyita que es Ideas are free. O en cambio, esas ideas claves para la innovación de tu negocio pueden provenir de tus mejores consumidores/clientes, como explica en esta entrada Enrique Dans, servicio al cliente como coste: «El contacto con el cliente, aunque sea cuando tiene problemas con nuestro producto o servicio, no debe ser considerado un coste, sino una bendición. Una fuente de oportunidad, de aprendizaje, de desarrollar una relación que pudo empezar (o no) con la venta del producto, y que puede (y debe) tener desarrollo en el futuro.»

Pero ahí no se acaba la cosa, ya que en uno de los comentarios a la entrada de Enrique, Antonio comenta muy acertadamente lo siguiente: «Lo difícil en la práctica: conseguir que toda la empresa (todas las personas de la empresa) tengan el chip en «mode: feedback». Y con esto me refiero a buscarlo proactivamente, a gestionarlo una vez conseguido y a hacer que Atención al Cliente se convierta en un centro generador de eficiencias, y, con suerte, de innovación.» Es decir, factor humano tanto fuera como dentro de la empresa, en una relación en la que todo el mundo gana.

Entonces puede aparecer alguien que diga que vives en tu propio castillo de naipes, sin embargo, lo mejor es demostrarles que esto existe y es beneficioso, como botón de muestra, lo que hace Nestlé a través de su servico de atención al cliente teniendo en cuenta lo que les proponen sus consumidores, involucrando a toda la organización, y llevando a cabo estas propuestas… innovando.



No obstante, surge una duda, ¿qué pasa con lo que plantea el dilema del innovador con respecto a escuchar a tus clientes? Interviene un pequeño matiz. Por un lado son tus grandes clientes y por otro lado tus consumidores, pero lo principal es que esos consumidores que llaman para informarte de sus problemas lo hacen con respecto a un producto o servicio ya lanzado, y no sobre la decisión de implicarte en una nueva e innovadora aventura, donde aparece la paradoja de que si no lo necesita mi cliente no voy a realizar la inversión. La sutil diferencia entre ‘innovación sostenida’ e ‘innovación disruptiva’.

Y es que al final la innovación (aquella que te permite seguir siendo competitivo y evolucionar en tu propuesta de valor) parte, como otros muchos negocios, de una premisa muy simple: escuchar lo que la gente, tanto empleados como clientes, tienen que decir. Ellos son los que de verdad se pelean todos los días con los problemas, y no los directivos, que siguen pensando que ellos tienen la varita mágica de las ideas, como bien se indica en una comentario a la entrada sobre el ejemplo de Nestlé: «…they were researching the possibilites but product development could take several years. Ummm, if you say so. Too many companies I have worked for don’t care. The only ‘good ideas’ are those that come from management. Not the customers or the lowly peons who work with the customers.»



Es chocarte contra un muro, pero la mentalidad irá cambiando. En caso contrario, vendrá alguien que sí valorará escuchar lo que las personas vengan a contarle.