Esto no es fútbol: …Y Wimbledon perdió su esencia

Parece que no, pero es así. En los siete últimos años el mismo jugador en la final, Roger Federer, y poca variación en el rival más allá de Rafa Nadal y Andy Roddick, que ha aprovechado la ausencia del mallorquín. Se repite también la eliminación de un británico en semifinales. Parece que se repiten las cosas, o eso creemos. Sin embargo, Wimbledon ya no es el torneo de hierba. Ha perdido la esencia: la lluvia y el tiempo cambiante, los partidos maratonianos de varios días con interrupciones, y el contraste de jugadores de saque y volea frente a restadores. ¿La culpa? Dejando fuera a Federer y a los jugadores, del techo corredizo de la central y sus 117 millones de euros de coste.

Uno no puede sentirse orgulloso ante el despliegue de medios que supone ese techo que empieza a cubrir la pista central para proteger la hierba de la lluvia para que los partidos se puedan seguir jugando. Supone plegarse a los compromisos comerciales, a las televisiones, a quien manda hoy en día en el mundo del deporte. Y todo eso implica, que no importa la historia y la tradición, ni lo que supone jugar en Wimbledon. La cubierta cambia las cosas, hasta el punto de convertir en sauna una tarde nublada.

Al menos quedan las fresas, el público o la colina de Henman, allí donde los pocos pudientes pueden seguir los partidos de sus ídolos. A ellos la lluvia no les da respiro. Dinero y deporte, en desigual disputa. La esencia de las tradiciones y el peso de la historia de un torneo legendario. ¿Y todo para qué? Ahora a esperar que Federer entre en la historia y cumpla su sueño. La ausencia de Nadal le ha desbloqueado, no hay más secreto. Delante, en la última etapa, un americano que regresa, Roddick encomendado al espíritu de Connors. Pese a eso, la cubierta le ha hecho un flaco favor a la historia de este torneo.

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Up, recopilatorio previo a su estreno el 30 de julio

Algún afortunado, y no hablo de quienes pudieron asistir a su estreno en Cannes o hayan viajado a cualquier de los países donde ya se ha estrenado, ha podido ver ya ‘Up‘, la nueva maravilla de Pixar, en España. Están ya con los pases de prensa, y a uno de ellos espero poder asistir (aunque no podré ver la película en 3D, simplemente porque las copias en V.O. que se estrenen en España, seguramente no darán esta oportunidad, y desde que vi ‘Buscando a Nemo’, me he negado a ver cualquier película de Pixar doblada). Al resto de los espectadores les tocará esperar hasta el día 30 de julio (se han adelantado en una semana a mis previsiones, y 15 días a los que habían pronosticado que sería el 14 de agosto). Es decir, Disney vuelve a apostar por estrenar una de sus apuestas en el momento del año en el que la competencia baja el pistón, aunque visto desde los ojos de la competencia, cualquiera se atreve a estrenar frente a uno de los buques insignias de la compañía de Mickey Mouse. O dicho de otra forma, tal es el nivel de reacción favorable hacia ‘Up’, de parte de la crítica y del público, que raro es que ese fin de semana de estreno alguien vaya a ver otra película.

Dicho esto, sigo con mi recopilatorio de entradas escritas en blogdecine, y aprovechando que queda menos de un mes para que podamos ver ‘Up’, y previamente a publicar su crítica, recupero todas las entradas que hice allí para que las tengáis accesibles, con alguna puntualización adicional. Esta habla del inicio de ‘Up’, de ese segmento que en la película han denominado ‘Married Life‘, en el que Carl, el viejo protagonista, repasa su vida con Elli, su mujer, en un flashback antológico, que entra de lleno en las cosas más grandes que se han hecho en animación. Y aquí conviene destacar la banda sonora creada por Michael Giacchino, en especial la de este segmento, que hace destacar las virtudes de lo que se ve en imágenes. Recuerda a las películas de los años dorados de la comedia italiana, y a mi en particular a ‘Dos en la carretera’ (Stanley Donen), en la parte alegre, previa al conocimiento de la tragedia irremediable que acompaña a toda felicidad en la vida. Ya quisieran muchos cineastas hacer tanto cine en 5 minutos, de lo que hacen en 90 minutos. Como nadie se ha atrevido a subir esta secuencia, disfrutemos de la música y dejemos volar la imaginación, pensando en la maravillosa vida que debieron vivir juntos Carl y Ellie, algo que desde un principio tuvieron claro sus directores, que este segmento debía estar incluido en la película, lo disfrutaron, y se agradece el que hayan convencido a todos de que era necesaria su inclusión, de hecho es de lo que se siente más orgulloso Pete Docter de la película. Y los espectadores bien que se lo agradecemos. Escuchemos la composición de Michael Giacchino, y conozcamos entera la banda sonora de ‘Up’.

Una vez dicho esto, recuperemos todo lo mucho y bueno que se ha ido publicando sobre la película.

– ‘Up’, novedades de la nueva película de Pixar. Si en algo ha destacado este año la Superbowl, ha sido por el amplio número de trailers que se pudieron ver durante las pausas comerciales, y pensando en el precio por segundo que conlleva su emisión, la crisis al cine le debe tocar de lado. Como pasó el año pasado, y no al nivel de cuando es la ABC (canal de televisión propiedad de Disney), quien emite la Superbowl, Disney / Pixar utilizan este escaparate para presentar las novedades de su siguiente propuesta, que como recordaréis se trata de ‘Up‘.

Dirigida por Bob Peterson y Pete Docter, uno de los grandes directores del estudio de animación junto a Andrew Stanton y Brad Bird, y co-director de esa maravilla llamada ‘Monsters, SA’, hemos ido viendo en los trailers anteriores a los protagonistas de la historia: un octogenario, Carl, comercial en una empresa de venta de globos, y un boyscout, Russell, que llevará a mal traer al anciano, más lo que deja intuir esa secuencia de la casa volando por la fuerza de un montón de globos, idea que ha dado origen a esta película. Pero dicho esto, vayamos con las novedades de ‘Up‘ (continuar leyendo).

– Cannes, el nuevo episodio de ‘Up’ y trailer de ‘Toy Story 3’. Muchas veces hemos hablado de la importancia de la existencia de Pixar y del camino de calidad que han decidido seguir con sus películas. Pues parece que otra vez se salen del camino fácil y se arriesgan con otra de sus apuestas. ‘Up‘ inaugurará la 62ª edición del Festival de Cannes, según han comunicado los organizadores.

Con todo lo que eso conlleva. No sólo es lo que acapara en cuanto a marketing el estreno de una de sus películas, sino que ahora se atreven con el festival de los festivales, y el lugar donde serán centro de atención del mundo de la cultura y el cine durante una semana. Puede ser un arma de doble filo, pero las intenciones están ahí. Eso sí, no sólo en Cannes termina la información de Pixar (continuar leyendo).

– Vídeos de ‘Up’, Super Rhino, cortometrajes y proyectos futuros. Sin duda, Pixar y Disney ya han puesto la máquina de promoción de ‘Up‘ en marcha, porque las novedades que han aparecido a lo largo de la misma han sido unas cuantas. Lo primero, que se ha renovado la Web de ‘Up’, introduciendo notas de producción, y una descripción de los personajes, añadiendo a los ya conocidos, a Alpha, Beta y Gamma, el grupo de ‘vicious dogs’, como son conocidos en la película. Además, se puede ver una primera imagen (fotografía) del cañon en el que se desarrolla parte de la película, una parte de ese mundo perdido que descubren Carl y Russell en su viaje.

Además, se ha empezado a hablar de la posibilidad de recuperar el proyecto de Don Quijote por parte de Disney, que lanzó la versión en DVD de ‘Bolt‘, con una idea clara en la mente: la estrella a día de hoy es Rhino, ese hámster maravilloso que desayuna peligro por las mañanas. Fue la gran sorpresa de la película, y más, siendo un personaje con mucho juego que dar. Y en el DVD, bien que lo han aprovechado, dedicándole incluso un cortometraje. También hemos conocido los diferentes personajes de ‘La princesa y la rana’, incluidos los homenajes a Louis Armstrong, Ray Charles y Celia Cruz, de una película que tendrá en el jazz y la música su principal fuerte. Por último, la parte de los cortometrajes, y en esencia la novedad, va relacionada con la obra que acompañará a ‘La princesa y la rana‘ en su estreno, añadiendo posibles trabajos que se tienen en perspectiva.

Vayamos al grano (continuar leyendo).

– De ‘Buscando a Nemo’ a ‘Up’, los miedos sin sentido del estreno. Siempre es lo mismo. Y siempre acaba igual. El directivo de Disney y los financieros de turno, con cada nuevo estreno de Pixar, se echan las manos a la cabeza temiendo el fracaso de una historia que no tiene las pautas correctas para convertirse en “blockbuster“. Sin embargo, el público no piensa como ellos, y termina dando la razón a quienes confían en la calidad de la historia y el producto que entregan. A pesar de todo esto, la verdad es, que por muchos estudios de mercado que se hagan, nadie sabe como piensa la cabeza del espectador de cine. Atan cabos y sólo ven que la historia habla de un jubilado, un mundo perdido y perros que hablan… Es decir, lo mismo que sucedía con ‘Buscando a Nemo‘ y ‘Wall-E‘: el miedo a lo desconocido y a una historia en apariencia poco comercial, le está empezando a pasar a ‘Up’. Dichosa apariencia. ¿Por qué? Ellos piensan así, y no han visto la película. Lo cual no quita para que se hagan sus falsas expectativas.

Resulta que antes de que el público empiece a vislumbrar imágenes de las nuevas obras de Pixar, y durante el desarrollo y la producción de la misma, se hacen semanalmente pases entre los empleados de Pixar para ver sus reacciones. Si hay algo que no gusta o no se entiende, se revisa, analiza y se cambia, si la historia y el guión, que es lo primordial, se ve mejorado. Es decir, los ejecutivos y financieros no tienen en cuenta que ‘Up’, en este caso, ya lleva un proceso grande de prueba y error antes de ver la luz por primera vez. De hecho, es el propio director, Pete Docter, quien deja bastante claro la manera de pensar del estudio:

“¿Público? ¿Qué es eso? Somos unos egoístas y hacemos las películas para entretenernos. Lo único que nos preocupa es la base emocional sobre la que construir todas las locuras. Y la tenemos.”

Y un ejemplo, como ya comentaba con anterioridad de esas dudas, lo tenemos en los problemas con los que se enfrentó Andrew Stanton para llevar a buen puerto la ideal original de ‘Buscando a Nemo‘, y los cambios introducidos durante ese proceso de continua mejora de la historia, junto a la manera sobre cómo contarla y encontrar la mejor forma de hacerlo, que viene incorporado en el desarrollo de cualquier proyecto de Pixar (continuar leyendo).

– De ‘Partly Cloudy’ a ‘Up’, más apuntes sobre la película. Continuemos hablando de ‘Up‘, cosa poco complicada gracias a la batería de información con la que nos han estado golpeando los últimos días. Sin embargo, el peso de lo más reciente ha recaído sobre ‘Partly Cloudy‘, el cortometraje que va a acompañar a la película de Pete Docter el día de su estreno, y que según cuentan, a nivel técnico y de desarrollo de la historia, va a ser el mejor cortometraje realizado por Pixar hasta la fecha (y francamente, mira que tiene algunos buenos).

Lo que no sabéis, y aquí lo mismo hablo un poco a la ligera, es que la relación entre el cortometraje y la película es muy estrecha. ¿La culpa? Del director de ‘Partly Cloudy’, Peter Sohn, a quien han utilizado como inspiración para el personaje de Russell, el niño de siete años que va a acompañar a Carl en su viaje. Como él, Peter Sohn, es descendiente coreano y tiene unos rasgos asiáticos bastante marcados, y a no ser que alguien me diga lo contrario, es evidente que los dos son como dos gotas de agua (podéis comprobarlo). Por otro lado, el cortometraje toma alguna cosa prestada de la película. Realizada esta apreciación, se puede disfrutar ya de 30 segundos de ‘Partly Cloudy’, en lo que vendría a ser la parte inicial, correspondiente a la entrega de los bebés, y a que ya es posible ver algunas imágenes de los dos protagonistas, Gus y Peck , en la imagen superior (continuar leyendo).

– ‘Up’ deja a la crítica con la boca abierta. Pues resulta que todos los indicios se cumplieron. Que el camino de riesgo emprendido con ‘Ratatouille‘ y seguido con ‘Wall-E‘, se ha corroborado en ‘Up‘, cosa que los seguidores de Pixar agradecemos. ¿El secreto? En el guión, en la historia, en el cariño con el que hacen su trabajo y en la enorme cantidad de cine que tienen visto sobre sus espaldas. De ahí radica todo. Talento y trabajo, por partida doble. Por eso ‘Up’ vuela tan alto.

Todo por su pase en Cannes, inaugurando el festival, donde la gente se quedó boquiabierta con un arranque espectacular. Cinco minutos perfectos que Pixar ha tenido a bien no filtrar para sus seguidores. De nuevo, siguiendo el ejemplo de ‘Wall-E’, una película pequeña dentro de la historia real que vamos a ver, es ese arranque. Una historia de amor, como se muestra en la imagen que encabeza esta entrada. El nivel de entrada a la historia por las nubes, para no llegar tarde. El impacto de esos cinco minutos iniciales, lo resume mejor Borja Hermoso en El País:

He visto ‘Up’ en Cannes, ya me puedo volver tranquilo, he amortizado el Festival con tan sólo cinco minutos de metraje: una historia de amor entre un hombre y una mujer, primero niños, luego adolescentes, más tarde jóvenes casamenteros, y al final la madurez y por fin la vejez. El ciclo de la vida y el ciclo del cariño contados en cinco raquíticos y monumentales minutos de película. Recordemos: hablamos de una película de dibujos animados por ordenador que se ve con chaflis compatibles con el sistema 3D. Son cinco minutos sólo con música, sin palabras. Cine sin palabras, porque para qué. La vida sin palabras, los gritos del silencio, el amor con su almíbar y su saña a partes iguales, los triunfos de Cupido y los triunfos de la guadaña. Sin decir ni mía, sin esgrimir un ‘esta boca es mía’… todo ello en Cannes, el reino absoluto de la palabrería y lo circense.

Así que tenemos la primera pista. Carl no sólo es un personaje viejo, tiene una evolución y un desarrollo. Y aunque casi todo el tiempo lo veamos como un abuelo, también es un joven con sus sueños, cierto que en compañía. El proceso de realización y su progresión lo tenéis en la fotografía superior. Sobre todo, destaca el flequillo de joven (continuar leyendo).

– Del rumor sobre Brave al próximo corto de Pixar con Dug de protagonista. Hoy es el gran día. Tras mucho tiempo de espera, por fin se estrena ‘Up‘. ¿Qué quiere decir esto? Que estamos ante la última entrega de la serie que hemos estando realizando, sobre todo lo que se haya podido hablar sobre ‘Up’ en Internet. Hay alguna que otra razón oculta adicional, pero después de hecho el estreno, tiene poco sentido contar más cosas sin machacaros a spoilers. Por tanto, mantendremos todo el silencio posible sobre la película.

¿Las impresiones? Poco varía de lo que os comentamos en anteriores capítulos… Una gran película, con lo que parece son unos cinco minutos iniciales apoteósicos, y una primera hora de metraje magistral. Dicho esto, ¿qué tenemos de novedades? Varios apuntes, que en realidad hablan del futuro y de los próximos proyectos de Pixar. Antes, empezaremos por el apartado técnico (continuar leyendo).

Eso es todo, o mucho. ¿Lo próximo? La crítica y mis impresiones, pero para eso habrá que esperar aún una semana.

‘Ice Age 3’, recopilatorio previo al estreno

Queen Latifah pone voz a la canción de ‘Ice Age 3‘ (tercer vídeo), pero por lo visto, la película está pasando bastante desapercibida, y con no muy buenas críticas. Tanto explotar la gallina de los huevos de oro, algo que ya dio síntomas de debilidad con la segunda entrega, tiene estos problemas. Esto pensando en la crítica, que luego la audiencia piensa otra cosa, y gracias a la campaña de marketing, abarrotan las salas y lo venden como lo que no es.

¿Qué decir sobre ‘Ice Age 3’? Qué ya no se salva ni Scratch, la divertida ardilla de las anteriores entregas, que hacía de contrapunto a la historia principal. Ahora le han buscado novia, por seguir jugando con él. ¿Lo mejor? El personaje al que pone voz Simon Pegg, un truhán tuerto (en principio), con muchas aristas, por lo que se puede ver en los vídeos siguientes, y del que no sé decir cuál animal se trata.

Veremos que termina pasando, en cuanto a taquilla, pero lo cierto es que uno espera que no haya más entregas, y que sepan sacarle partido en algún cortometraje a esa ardilla obsesionada con las bellotas.

Más información | Trailer addict y Lineboil

Hace un año fuimos campeones de Europa

El verano pasado la selección española de fútbol nos unió y nos hizo creer que ganar un campeonato de selecciones era posible. Hoy hace un año, saltaba celebrando la victoria de España en la Eurocopa de Suiza y Austria, incluso antes que terminase la final, y levanté el trofeo con Casillas. Pero también lloré, lágrimas de felicidad y tristeza, por aquellos que no podían estar conmigo para celebrar la victoria, porque les habían arrebato la vida. Esto fue lo que escribí al ganar el campeonato: mi recuerdo a los ausentes, ‘también vosotros lo celebrásteis‘, justo es recordarlo.

Hace 10 años y 11 meses que te marchaste, recuerdo como en 1984 me contabas cómo viviste el día que España se proclamó Campeón de Europa en 1964, por la radio, con la misma alegría como la que he vivido hoy. Ausente en cuerpo y presente en mi memoria, como la camiseta de Sergio Ramos recordando a Antonio Puerta (si viviera, como tú, hoy sería también campeón). Hace más de 25 años, me prometí a mi mismo que nunca volvería a llorar por un partido de fútbol, no lo pude remediar cuando la séptima, porque me acordé de tí, ni tampoco hoy cuando alcé la mirada al cielo, y levanté el dedo señalándote, compartiendo mi celebración. Me derrumbé y lloré, lágrimas de felicidad, papá. Somos campeones de Europa, soy campeón de Europa, eres campeón de Europa. Mi felicidad es la tuya, compartida, como aquel abrazo del gol de Maceda.

Cuando a principios de junio empezaba el campeonato, ni el más optimista de los españoles imaginaba que un 29 de junio de 2008, varias generaciones de españoles iban a celebrar un triunfo de su selección de fútbol. Era algo que se deseaba, y que ahora, esta selección de Luis Aragonés nos lo ha regalado. Ya sé como se siente un alemán, un italiano, un argentino, un brasileño, un francés o un griego, gente de la que tenía sana envidia. Ahora sí sé lo que podía pasar por sus cabezas cuando su capitán levantó la copa. Ahora ya no tengo sana envidia. Y como dije una vez, es la hostia. Los 10 últimos minutos saltando y celebrando la victoria, porque no veía a Alemania capaz de hacernos un gol, porque la suerte de los alemanes evitó que se fueran ayer con una goleada. Ni un tiro a puerta. Ni hizo falta Casillas. A lo grande, sobre la base del gusto por este deporte y el balón como parte principal de una manera de entender este juego.

Cuando en la década de los 80, el Nápoles de Maradona hizo la machada de ganar un scudetto, varios aficionados se dirigieron al cementerio de la ciudad, y en una de las paredes pintaron: “No saben lo que se acaban de perder”. Como aquel triunfo, éste no era un sueño imposible. Imagino, como hacía yo al principio de esta entrada, que todos aquellos que por desgracia no han podido celebrarlo con quien hubieran querido, sí lo han hecho. Llorando, mirando al cielo o señalándolo con el dedo en alto. Mi padre no estaba, sí, pero ya se lo estaba contando yo. Lo he podido hacer gracias a estos chicos. Gracias al fútbol y a mi selección, que hacen que me sienta orgulloso de ser español, con letras grandes. Como cuentan en Café Fútbol, “desde ahora, los partidos serán partidos de fútbol y no sesiones de psicoanálisis”. Que se sepa, ahora sí, el sueño puede hacerse realidad: un Mundial es posible. Ya no es un sueño.

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Esto no es fútbol: De Wimbledon, Federer y el «mago» Santoro

«Claro que a mí de chico me encantaba ganar, y hacía todo lo posible para ello, pero siempre desde el respeto, y el disfrute. Disfrutar aunque no siempre ganes. Nosotros no teníamos la ambición de ir a unos Juegos Olímpicos, porque no teníamos esta información. Yo no soñaba con ser ésta o aquella estrella, sino con parecer a mi hermano mayor, porque eso era lo que veía. Hoy lo más peligroso es que no es el niño el que sueña, sino el padre. A mí, mi padre no me contó lo que le había dicho mi primer entrenador («nunca he visto nada igual en waterpolo, tiene 12 años y ya sabe más que yo»), no me lo dijo hasta que fuí el waterpolista Estiarte», Manel Estiarte.

Es el torneo que muchos jugadores odian, por tener que jugar sobre hierba, pero que ninguno se quiere perder. Las palabras de Estiarte me hacen pensar en el torneo londinense, y allí, en Federer y en Fabrice Santoro. Ambos ejemplos para los jugadores jóvenes, a su manera, sobre todo el francés que ha jugado su último partido en Londres, y a quien el suizo admira, por lo que significa en este mundo del tenis tan industrializado.

Santoro ha entendido siempre un partido de tenis, como el juego del ratón y el gato. Él no disponía de las armas de sus jóvenes rivales, pero a base de golpes liftados y otras triquiñuelas, conseguía engatusar a sus rivales y al público. Los jugadores le pusieron el mote del “mago”, porque eso era lo que hacía en una pista de tenis, sacarse golpes de la chistera. Con Santoro nunca llegabas a ver golpes planos a la línea, no, lo suyo era el punto trabajado, buscando el arte con su raqueta como el cincel lo hacía sobre una roca. Bien ha hecho Federer en recordar su retirada. El homenaje rendido de la estrella. Se lo merece.

Lo del suizo en la central de Wimbledon, también es arte. No corre, flota. Ni golpea, al contrario, dibuja ángulos con su derecha. Va de puntillas, sin apenas despeinarse, sacando sus partidos con la facilidad de alguien que disfruta con lo que hace. En una semana de juego, el suizo da una sensación de superioridad que asusta, más, cuando no se atisba nadie en el horizonte que tan siquiera pueda hacerle frente. Va camino del récord de los 15 Grand Slam, de su sexto Wimbledon, de la historia. Correcto, pero verle jugar sobre la hierba de Londres es rendirse a la evidencia: pasen, vean y disfruten. Durante algunos puntos de sus partidos, estamos cerca de la perfección en una pista de tenis. Y él, sin negarlo, echando de menos a Nadal, al otro jugador, Santoro aparte, a quien admira. En el fondo, tributo a dos genios.

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