Esto no es fútbol: A la hora de la siesta

“Como me joroben la siesta por los chinos… no vengo al fútbol”, comentó un aficionado en el último partido en el Bernabéu. “No puede ser normal, ya tragamos con el mando de las televisiones, decidiendo los horarios, como para tener que comer ahora en el estadio… Lo miren como lo miren, el fútbol siempre ha sido a las cinco de la tarde”.

Lo bueno de esto, reflexionando sobre la opinión del aficionado, y por buscar siempre el lado bueno frente al lado malo de las cosas, estaba en el cambio de poder a la hora de decidir los horarios. Éste, dado que ahora sí se van a disputar los partidos pensando en el horario chino, había pasado a ser potestad de los equipos. En realidad encerraba una mentira piadosa: sólo el Real Madrid y el F.C. Barcelona habían recuperado parte de ese poder. Los únicos partidos que en el fondo interesan.

El cambio de papeles venía motivado por la imagen que venía reflejando el espejo del fútbol británico, lo que la audiencia en Asia les había mostrado. Si países como China, Tailandia, Malasia, o algunas de las antiguas colonias británicas no tienen ligas potentes, el aficionado al fútbol buscará los partidos allí donde las estrellas mundiales jueguen, o les vendan que jueguen. Son seguidores de jugadores, no de clubes, con lo cual es fácil conquistar su interés. Todo lo contrario que en países con cultura y ligas interesantes para sus propios aficionados, como pasa en Sudamérica, un mercado más objetivo, en teoría, para nuestra liga. Sin dinero o con un mercado pudiente, también.

Pero claro, hay que facilitarles el trabajo. De siempre, el fútbol ha partido con un hándicap entre el aficionado no purista: el directo. Todo aquello que no estuviese incluido en esa variable, no era controlable. Por tanto, ¿a qué hora deberían jugarse los partidos para que en Asia se despertara su interés por seguir nuestros partidos? La hora de la siesta en el punto de mira para este mercado. ¿Y para los seguidores americanos? El desayuno. ¿Qué importa más? En principio sólo se habla de algunos encuentros, uno o dos por jornada. ¿Y qué partidos? No pondría la mano en el fuego para saber cuáles de esos partidos modificarán su hora de inicio… (continuación en sportyou).

Esto no es fútbol: Ese algo llamado polimpismo

El apoyo a Río de Janeiro ha sido amplio. Y por qué no, pensarán algunos. Durante estos últimos días, incluida la hora final de espera en la que creíamos que el milagro era posible, soñábamos con la utopía de un triunfo. Sin embargo, la realidad en forma de decepción ha encontrado su sitio. Ganó el polimpismo, esa mezcla entre política y diplomacia que con el gancho del deporte inexistente en esa jubilación a cuerpo de rey que es este organismo, determina quién organiza unos Juegos Olímpicos. Son las reglas de la trastienda de esa empresa llamado CIO (COI en español), que se aprovecha de incautos como la delegación de Madrid 2016 para darle sentido al paripé que hoy hemos visto.

Duele pensar que en el fondo somos tontos, que habría que haber dejado de hacer el tolili hace mucho tiempo, y no habernos quemado en una misión que teníamos perdida desde hacía dos años, cuando Río de Janeiro pasó el primer corte para convertirse en ciudad candidata y dejó su destino en manos de quienes saben qué hay que hacer para convertirse en ciudad organizadora de unos Juegos Olímpicos.

Pensaba que el polimpismo no estaba tan incrustado en la mente de los Coitos, aquellos que viviendo a cuerpo de rey determinan qué ciudad es buena o no para organizar algo tan importante. Si en teoría es el deporte lo que justifica la calidad del evento, es la ceremonia inaugural la que determina hasta donde llega la organización y el país. La elección de Río se basa en la fuerza de algo cuyo mérito no le corresponde: que Sudamérica no haya organizado aún unos Juegos Olímpicos. Y esa injusticia debería determinarse de otra manera. ¿Por qué no lo han hecho antes? Se me ocurren varios apuntes, sustentado sobre uno principal: no tenían el poder -y dudo que a día de hoy lo tengan- para cumplir con el importante compromiso que les ha caído en las manos. Como con Londres 2012, se ha premiado algo virtual, sobre la base de las mismas personas que consiguieron en la trastienda de Singapur que la capital inglesa resultase ganadora frente a una candidata mejor en todos los sentidos, Madrid, y otra con la que el CIO tiene una deuda histórica, París.

Jacque Rogge consiguió engañar a Gallardón, pero no a París, para presentarse para 2016, con la palabra de que no existía la regla no escrita de la rotación de continentes, para tener en la manga una candidatura fuerte y segura (ya que sabía que París, bastante escarmentada, no caería en la trampa). Sólo faltaba que Lula estuviera inmenso en su trabajo, y un mapa demoledor, para apelar al sentimiento de los miembros del CIO e indicarles que la única opción válida para salvar una injusticia universal era votar a su ciudad… (continuación en sportyou).

Los Hermanos Pastor, de ‘La ruta natural’ a ‘Carriers’

Nota: Esta entrada también la puedes leer en Los vídeos de Antonio Toca.

Empezó Sitges (atentos a blogdecine que allí cubrirán esta edición del Festival) para gusto de los amantes del cine fantástico (ese género tan difícil de delimitar). ¿Qué tiene este año el Festival que me interese? La película de los Hermanos Pastor (¿alguien habla de los Coen patrios?). Por ahí ni idea. Lo cierto, sin embargo, es que han sido los americanos los que han apostado por ellos, y han realizado ‘Carriers‘ (Infectados), que ha visto retrasado su estreno en España para que la película se pùdiera estrenar en Sitges (creo que a nuestras pantallas llegará a mediados de mes).

¿Qué es ‘Carriers’? Una road movie con un reparto limitado que tiene que escapar de una epidemia mortal. A primera vista no se han complicado la vida, apostando, esa es la impresión, por cine comercial… La cosa es que en taquilla no les ha ido muy bien, principalmente porque Paramount Vantage no ha hecho campaña con ella, o lo que es lo mismo, como si no la hubiesen estrenado, más el hecho de que la impresión del público americano no ha sido tan buena (aunque esto encierra una doble trampa, yo no me fio de su gusto, y ni en Rotten Tomatoes, ni en Metacritic, podemos sacar algún tipo de idea, pese al 7 que le da un crítico, quizás el único que la haya visto).

De todas formas, la expectativa, así de arranque, a uno se la han bajado o le han obligado a echar el freno de mano. Esto no impide que uno aún espere mucho de quien se encargó de rodar uno de los mejores cortometrajes españoles de los últimos años, ‘La ruta natural‘. El listón lo tienen ahí colocado, por eso el interés por ‘Carriers’, y por el riesgo que se hayan atrevido a correr. La respuesta esta semana en Sitges.

Sinopsis ‘La ruta natural': Cuando Divad despierta tras un extraño accidente en la bañera, es incapaz de recordar nada, ni siquiera su propio nombre. Su casa, su supuesta esposa Arual… absolutamente todo es desconocido para él. Aunque no pueda concretarlo, algo inquietante y fuera de lo normal parece ocurrir en el mundo que le rodea. Pronto descubrirá que su destino está ya trazado y que nada podrá hacer para cambiarlo. Tal vez su pasado le dé las respuestas que necesita.

[Vía | Compañía perfecta]
[En blogdecine | Carriers]

Esto no es fútbol: De la memoria selectiva al peso de la ambición

“¿Qué es eso de la memoria selectiva a la que tanto recurres?”, me preguntaba un amigo hace pocos días.

“¿Recuerdas el Mundial 82, el de España? ¿Y a la Brasil que jugó ese campeonato?”, respondí.

“Como para no olvidarlo, creo que este deporte me gustó por lo que ellos nos mostraron en ese verano del 82″, comentó.

“¿Y la tarde de Sarriá?”, pregunté.

“Lo que llegué a llorar ese día. Creo que muchos niños españoles, aparte de España, eramos de Brasil. Fue una pena”, respondió.

“Pues eso”, señalándole con el dedo, “es la memoria selectiva”.

El término no habla o hace referencia a triunfos en campeonatos o títulos que se recuerden. Eso pertenece a la memoria histórica. Lo selectivo, por poner un ejemplo reciente, sería recordar qué hacíamos el día que España ganó la Eurocopa, y no que fue campeona. Memoria selectiva sería rememorar a la Holanda del 74, por traer otro recuerdo de alguien que sin ganar un campeonato está en la memoria de la afición por encima de quien realmente conquistó aquel Mundial.

Yendo a otros ejemplos en otros deportes, tendríamos a la selección española de baloncesto, y el regalo con que nos obsequió en la final olímpica de Pekín 08. También entra en juego el ejercicio de Gemma Mengual en la final de solo en los mundiales de natación de Roma 09, con la versión del ‘Yesterday’ a cargo de Ray Charles, que enamoró y emocionó tanto a la nadadora como al público que en la piscina pudo asistir al regalo. No consiguió el oro, pero en la memoria de la gente, ella fue la ganadora. En esa misma semana, sucedió en el Open Británico de golf otro milagro para recordar, que es con lo que nos obsequia la memoria selectiva, cuando un mito como Tom Watson, con sus 59 años, estuvo a punto de ganar el British 09 en Escocia. ¿Recordamos al ganador? Sólo el putt que no pudo meter en su último golpe Watson. La carrera de Natalia Rodríguez en Berlín, por la forma en la que se la vio, y lo que dio, tiene aquí su sitio…, como los 23 momentos más memorables en la carrera de Michael Jordan que ha sido recopilado en un excelente documento de la ESPN (y en esos momentos de Jordan, la mayoría no pertenecen a títulos).

A todos estos ejemplos, como la descalificación de Natalia Rodriguez, no sólo les unía la gratitud del aficionado en su recuerdo. Entraba en juego su ambición, o el peso de la misma. Quizás, todos ellos serían parte de la memoria histórica, si no hubiesen sido ambiciosos. Su meta estaba más allá. Con sus principios e ideales por encima del triunfo. No era ganar, sino como llegar a esa victoria. Y ese plus lo da el peso de la ambición. Injusto y traicionero en muchos casos, pero nunca olvidadizo. Ganas el recuerdo del aficionado, en la mayoría de los casos más agradecido que el que dictan los libros. Y eso es un bien que no tiene precio.

El problema viene cuando el peso de la ambición se convierte en poso y afecta a la memoria selectiva. Eso le está pasando a Maradona. Todos recordamos su gol en México, lo selectivo, empañada por su imagen mediática y su labor desafortunada como seleccionador, el poso. El mito perdió su estilo, o lo que le hizo llegar a donde llegó, como así le ha ocurrido a Messi en sus últimos partidos internacionales con Argentina. La memoria selectiva recuerda el juego del Barcelona de Guardiola, y el estilo de su propuesta llevado a cabo por el peso de la ambición de sus centrocampistas, incluyendo a Messi. Argentina no los tiene, y todo se ve afectado por el poso, que guarda el recuerdo, pero oculta la historia.

No ganar, pero jugando con la ambición, no es un fracaso. La memoria selectiva del aficionado es buena prueba de ello. Y a veces, sólo nos queda este bien tan preciado, como poco reconocido.

[En Sportyou | Esto no es fútbol]

‘Gordos’, trailer de lo nueva película de Daniel Sánchez Arévalo

Nota: Esta entrada procede de Los vídeos de Antonio Toca, un proyecto paralelo que estoy desarrollando a la par de este blog.

Dicen que si ‘Azuloscurocasinegro‘ hubiera sido una película americana (por eso de proponer géneros con países, como esa etiqueta llamada cine español que no hay por donde coger), pocos hubieramos prestado atención a su estreno, y si así hubiera sucedido, se habrían destacado más sus errores que sus aciertos. Discrepo con esta apreciación en lo principal, hubiera tenido más recorrido, y la cinematografía americana (por seguir con la etiqueta de marras), lo hubiera agradecido (¿o no recordamos la grandeza de ‘The last station’?).

Dicho esto, que un director joven a su segunda obra consiga ser el reclamo publicitario de una película, con su autoría, y más si la misma es española, dice mucho del director. Por mi lado, Daniel Sánchez Arévalo, consiguió con ‘Azuloscurocasinegro’ mi beneficio de la duda con su siguiente trabajo. O lo que es lo mismo, publico cautivo para su siguiente estreno, ‘Gordos’, ya fuese malísima, que no es el caso, aunque ha levantado menos unanimidad que la anterior.

El pero que veo de arranque está en el título, y en la falsa impresión de comedia que éste puede dar, más allá de la teoría del empacho que se haga ver. Otro apunte, en el reparto está Fernando Albizu, uno de esos grandes secundarios, y actores cómicos, al que aún no se le ha dado el reconocimiento que se debería. ‘Gordos’, otra apuesta, arriesgada por parte del director, del cine español, el mismo que no siempre está obligado a entregar obras maestras. ¿O las tiene últimamente cualquier otra cinematografía? Pues eso.

En El País | ‘Gordos': Incontinencia narrativa
En Blogdecine | ‘Gordos’, un paso atrás para Sánchez Arévalo