Vuelo, bonito y barato

Ese fue el título de el programa El debate de la 2, el pasado martes, sobre las aerolíneas de bajo coste y su efecto en el sector aéreo español. Una vez visto el programa, cualquier telespectador se quedó sin saber en que consisten las aerolíneas de bajo coste, cuál es su modelo de negocio y cómo han revolucionado la industria.

Miento, sí sacamos una cosa en clara: volar ahora es más peligroso porque estas líneas están reduciendo los costes, no a lo visible bocadillo y bebidas, si no a lo más importante, a la seguridad de los aviones. ¿Es verdad? Espero que no, pero esto fue lo que se encargaron de recordarnos tanto el Presidente de la Sepla, como el Presidente de la Asoción de Técnicos de Manteniento. ¿Interesados en mandar este mensaje? Creo que sí. En ello va en juego las ganancias de los colectivos que representan. Y ni el Presidente de la Asociación de Aerolíneas Españolas, ni el Presidente de Air Madrid, y en el Director General de TUI para España y Portugal, consiguieron desviarles de sus argumentos (de Maruja Torres, que fue la otra invitada como ilustre viajera y muy buena articulista, prefiero no hablar, daba la impresión de estar aburridísima).

Así que volviendo a los comentarios del debate me dio miedo enterarme que ahora los pilotos ya pueden tener el carnet de piloto con sólo 170 horas de vuelo, o que tan sólo existen en España 3 técnicos capacitados para la revisión y el visto bueno de los aviones. La excusa que el sector en España está excesivamente regulado. Es decir, la impresión de los que estabamos viendo el programa era de asombro. ¿Qué pasaba, que ahora estas líneas de bajo coste resultaba que sólo iban a traer desventajas? Porque esto de la seguridad, para cualquier usuario de aviones, se entiende como mínimo como dado, y si verdaderamente está disminuyendo, entiendo que el gobierno debería tomar cartas en el asunto, y ahí está el programa para verlo.

Lo curioso es que ninguno de los otros tertulianos se encargo de explicar el modelo de negocio de estas aerolíneas, salvo muy al final, y ninguno les respondió con las bondades que aportan: que normalemente estas compañías se encargan de comprar el mismo tipo de modelo de avión, para que su mantenimiento sea más sencillo, que es cierto que tratan de tener más horas los aviones en vuelo, pero para sacarles más rentabilidad, que aumentan el número de asientos en cada avión, que no se meten en rutas que no son rentables, que no gastan más para poder ser rentables, que sacan provecho de que ahora los alquileres por embarque son más baratos, que vuelan punto a punto con lo que sus infraestructuras son menos caras… y que los competidores directos de estas empresas son el coche, el autobús y el tren (estuve en Cádiz el fin de semana, pues bien, cualquier oferta inferior a los 90 euros para volar a Jerez, ya me habría salido más rentable que hacerlo en coche). Pero no, todos ellos piensan que estas empresas compiten con las grandes compañías aéreas.

Menos mal que al final el Presidente de la Asociación de Aerolíneas Españolas se le encendió la bombilla y dijo, señores no nos engañemos, las aerolíneas de bajo coste existen porque las piden los usuarios. Y yo además apunto, que han sido el elemento innovador necesario para que las grandes mastodontes despierten y digan que o nos espabilamos o nos echan del mercado.

Total, una buena oportunidad desaprovechada de explicar lo que ha logrado el fenómeno del bajo coste. Ahora, visto lo visto, cualquiera coge un avión. Después de ver el debate y escuchar lo que se dijo estoy acojonado. Sí puedo, me voy en coche, no vaya a ser que ese avión, sea de esos que no son seguros y el piloto sólo tenga 170 horas de vuelo.

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